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Elecciones de vida

6 enero, 2020

No todas las historias de amor tienen un final feliz, pero todas llegan a nuestra vida para enseñarnos algo. Cancelar una boda sucede, y no siempre nos encontramos a una mujer lo suficiente valiente para saber cuál es la decisión correcta. Te presentamos una historia que demuestra que todo puede cambiar cuando el amor propio es tu prioridad.

Por: María Fernanda Lavalle

A MI QUERIDO EX:
La historia de porque terminé viviendo en Manhattan en lugar de estar casada en México la conocen muchas personas, sin embargo, ni yo misma había caído en cuenta que la idea comenzó a divagar por mi cabeza mucho antes de que yo viniera a esta ciudad. Espero que la persona con la que iba a compartir el resto de mi vida recuerde la historia.
El día que decidí terminar mi relación con mi prometido sentí una mezcla de dolor y liberación que sólo aquellos que se atreven a hacerlo pueden entender. Han pasado seis años desde que regresé el anillo.
Fue en mi búsqueda por el vestido de novia perfecto en la Gran Manzana que me di cuenta de que no lo quería, ni a él ni al vestido… no para siempre. Y así como por arte de magia decidí quedarme en Nueva York y no volver. Empezar de cero en una ciudad nueva y llena de aventuras por descubrir.


Por meses me culpé de la decisión tomada, asumiendo que yo era la ‘mala’ de la historia, pues elegí vivir y quedarme sin nada en Nueva York antes que casarme y seguir la vida que se consideraba normal a mis 28 años. Lo tenía todo planeado, la boda en el campo como siempre quise, un novio guapo, trabajador, inteligente y con ideas de la vida muy interesantes, una ciudad nueva donde vivir cerca de mi familia y una propuesta de trabajo alentadora. Ahora seguramente estaría con un par de hijos y varios perros. Sin embargo, estoy aquí en una noche lluviosa, escribiendo desde una casa en Mount Kisko, a las afueras de Nueva York, lugar donde empezó todo hace seis años, pero ahora lejos del barullo de la ciudad, rodeada de árboles y llena de paz desde la montaña.
Quiero contarle al mundo y sobre todo a ÉL, él que sabe que fue lo que pasó, porque elegí esto en mi vida. Pero también quiero decir que no fue del todo una decisión tomada al azar en una idea por cambiar mi vida en un segundo. Por supuesto que así sonó en ese momento, pero, después de vivir muchas aventuras, tristezas y desamores, entiendo que las cosas surgieron desde el principio de la relación, mucho antes de haber llegado a Nueva York en aquel entonces.

Fotografía: Meric Dagli

Recuerdo esos días que yo hablaba con él. Esos días que soñábamos juntos y me dijo: “Tengo pensado estudiar un curso de crítica gastronómica en Nueva York”. Yo emocionada le dije: “Puedo estudiar algo relacionado con periodismo y trabajar, podemos rentar un departamento y vivir ahí antes de casarnos, sería increíble cumplir ese sueño juntos”. Pasaron los días, los meses e incluso el año y esa idea no se concretaba. Yo me sentía asfixiada y no podía respirar. Era mucho aburrimiento, a pesar de tener todo lo deseable, no tenía nada… Nada me inspiraba ni me llenaba. Por supuesto estaba contenta, enamorada y feliz con la idea de una nueva vida juntos, de viajar y de futuros trabajos como editora en una revista en una ciudad nueva, pero al mismo tiempo me dolía todo. La idea de ser una más en la vida de la cotidianidad me mataba.
Hoy sé que no fue culpa de nadie. Él siempre me dijo la verdad. Un día antes de dormir mencionó, “Yo ya viví lo que tú quieres vivir, ya pasé por eso. He vivido en tantos países y viajado demasiado, ahora me tengo que enfocar en mi carrera y en mi negocio y el plan de estudiar lo tengo que dejar para después”. En ese momento sentí que el mundo se me venía encima. Viajamos juntos, fuimos a Centroamérica, Cuba y México pero yo solo quería ir a Nueva York y no por unos días.
Es por eso que le escribo esto a todas las mujeres que se han atrevido a dar un paso así, o a las que aún no se atreven a decidir qué es lo mejor para sus vidas.


Yo siempre decía que no soportaba estar en una ciudad de provincia en México, pero nadie me escuchó. Hoy entiendo que todo pasa por algo y a lo largo de este tiempo he vivido tristezas inmensas, pero alegrías indescriptibles. A mi querido ex le deseo que viva en paz sabiendo que también eligió un camino en ese momento aun si el estar consciente de ello y que si yo hubiera seguido junto a él, ese camino me hubiera llenado de dolor. Si hoy no estuviera viviendo lo que estoy viviendo sería una persona incompleta y deprimida. El drama me gusta, pero me gusta con un punto romántico. Nueva York me inspiraba y cada día me pasaba algo que me hacía soñar, llorar o reír. Con mucho esfuerzo, logré quedarme lo suficiente como para aprender y entender que la vida tenía mucho más que ofrecer.
A ese ex lo quise mucho y siempre le tendré un cariño especial ya que gracias a el viví todo lo que tenía que vivir en esos años. Me apoyó y me dejó ir a pesar de que le dolía, me ayudó en mis días difíciles y me dio soporte en todos los aspectos que se puedan pedir. Siempre estuvo ahí y cuando me dio mi espacio… el también eligió un camino distinto al que yo buscaba.
GRACIAS QUERIDO EX.

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